Tengo que imaginar al Creador en el centro de mi cuadro

Primero tengo que imaginar al Creador en el centro de mi cuadro. Algunas fuerzas están actuando sobre mí, en el centro de las cuales está el Creador, y dirijo todas mis acciones, con las cuales quiero responderle, hacia Él.

 

 

La primera condición es que «No hay nadie más además de Él,» sin la cual nada funcionará, y Él me envía todos los estados, sin importar lo que haga. Y es por eso que tengo que responderle. En cada acción, cuento con el Creador: solo del Creador recibo el despertar, qué hacer y en qué forma, y solo a Él me dirijo con una respuesta, es decir, qué impresión quiero evocar en el Creador con mi acción.

 

 

Y si actúo todo el tiempo de esta manera: «Yo soy para mi amado, y mi amado es para mí», entonces tendré éxito muy rápidamente.

 

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