Hacía tiempo que no teníamos una guerra tan prolongada. Durante todo este tiempo, los chicos han estado en el frente, parece que esto va para largo.
Un padre de cuatro hijos, que no ha vuelto a casa ni una sola vez desde que empezó la guerra, escribe a su mujer: «Mi amada, mi querida, estoy aquí luchando por nuestro hogar, por nuestro pueblo. Pero siento la inmensa guerra que estás pasando, haciéndote cargo de todo: del cuidado de la casa, de los niños, de mí. ¿De dónde sacas tanta fuerza? ¿Cómo no he sentido esto antes? Gracias por la paz que me das, por la fuerza que emana de ti. Sé que es más fácil para mí; estoy aquí, rodeado de amigos. Ahí todo el cuidado recae sobre ti, ¡eres la heroína! Por ti: nuestras esposas, hermanas y madres, estamos dispuestos a luchar. Gracias, amor mío. Te echo tanto de menos».
¿Qué diría usted de esas esposas?