La cuestión de “morir y no transgredir” se aplica solo a tres Mitzvot (mandamientos): idolatría, derramamiento de sangre e incesto (Baal HaSulam, Shamati 88 “Todo el trabajo es donde hay dos caminos – 1”).
La idolatría (Avodah Zarah) significa que una persona es obligada a adorar algunos ídolos, es decir, a magnificar a alguien o algo como si fuera el Creador o una parte del Creador.
El incesto (Gilui HaRayot) es cuando una persona se ve obligada a cometer adulterio con, digamos, la esposa de otra persona.
Desde el punto de vista espiritual, “No codiciarás la mujer de tu prójimo” significa no tener celos de otra persona.
El derramamiento de sangre (Shfijut Damim) ocurre cuando se ve obligado a matar a otros pero no debemos hacer daño a nadie; en estos tres casos, la persona está obligada a contenerse y no violar estas condiciones, incluso si se le amenaza de muerte.
Pregunta:
¿Es posible desconectarse del Creador en estos casos?
Respuesta:
No, las tres condiciones consisten precisamente en no desconectarse del Creador bajo ningún concepto.
Una persona es responsable ante sí misma y ante el Creador de observar estos tres mandamientos.
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