En principio, siempre estamos a favor de provocar el despertar desde nosotros mismos, desde abajo. Pero al mismo tiempo debemos comprender que el despertar desde abajo se logra arrepintiéndonos de nuestros pecados.
Y el despertar desde arriba ya es un despertar del Creador cuando comienzas a comprender, sentirlo más y acercarte a Él.