Podemos aumentar la sensibilidad al sufrimiento hablando de él, discutiéndolo y tratando de apoyarnos mutuamente de alguna manera, entonces estos sufrimientos parecerán más significativos a nuestros ojos. Comenzaremos realmente a querer acercarnos a ellos en el sentido de erradicarlos, asegurándonos de que no aparezcan más en nuestro mundo.
Esto puede compararse, por ejemplo, con fumar. Digamos que una persona fuma durante décadas y después de 30 o 40 años empieza a sentirse mal, si lee varios libros sobre los peligros de fumar y asiste a varias sesiones donde le explican que fumar es malo para la salud, entonces lo entenderá todo por sí mismo.