Una mariposa de un día se posó en una planta perenne y empezó a admirar todo lo que veía: “¡El sol es tan amable y hermoso! ¡El rocío es increíble! ¡Y qué prado más bello! ¡Y el cielo! ¡Y el aire!
“No importa, mariposa”, dijo la planta perenne, “mañana te acostumbrarás a todo esto”. “No habrá un mañana para mí”, respondió la mariposa y cerró los ojos para siempre. Y la planta perenne de pronto se dio cuenta de que en mil años no había visto lo que esta mariposa vio en tan solo un día de su vida. ¿Por qué no vemos nosotros, que vivimos tanto tiempo?