Un esclavo es aquel que está esclavizado al placer. Cuando el placer de las personas proviene de la recepción, se les llama «siervos del Faraón» (Rabash, Notas 921 «La necesidad de un acto desde abajo»).
¿Por qué necesitamos ser esclavos? Es para comprender que el egoísmo que nos domina es el Faraón. Solo deshaciéndose de él podremos alcanzar otros estados y una percepción diferente de la vida.
El Creador desarrolla el egoísmo en nosotros para que podamos ver cuánto mal nos trae el ego. Cuando revelamos esto, comenzamos a tratar el egoísmo como un fenómeno negativo y le pedimos al Creador que lo corrija hacia lo opuesto, hacia el altruismo.
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