Siete días representan las siete Sefirot, todos los niveles de nuestra alma. En el primer día de la Pascua, una persona sale de la intención por sí misma y continúa deshaciéndose de sus intenciones egoístas en el segundo día, el tercer día, y así sucesivamente, hasta que se desprende completamente de ellas.
De esta manera, uno se acerca a un estado llamado Yam Suf-el Mar Rojo. Está dispuesto a sumergirse en él para desprenderse por completo de Egipto (del egoísmo).