Durante la noche no podemos encontrar nada, no hay luz; durante este tiempo una persona está bajo la influencia del egoísmo, bajo la influencia de fuerzas no corregidas o incluso malignas.
Por lo tanto, durante la noche no hacemos nada y actuamos solo cuando comienza la mañana, es decir, desde la medianoche. En esto tomamos un ejemplo del Rey David, quien siempre se despertaba a medianoche y comenzaba a escribir Salmos.