Una nación creada sobre la base de una idea

Todo Israel se hizo responsable el uno del otro, porque la Torá no les fue entregada antes de que a cada uno de los habitantes de Israel se le preguntará si aceptaba asumir la mitzvá [mandamiento] de amar a los demás en la medida plena expresada en las palabras “Ama a tu prójimo como a ti mismo” [Baal HaSulam, “El Arvut” (Garantía Mutua)].

En primer lugar, no existe una nación llamada el pueblo de Israel. Surgió de un pueblo que quería superar su egoísmo porque se dio cuenta de que era imposible existir dentro de él. Eso ocurrió en la antigua Babilonia hace 3,500 años; la gente comprendió que si continuaba actuando de manera egoísta, se destruiría a sí misma y a los demás. Hubo una gran agitación, estalló el odio mutuo y los habitantes de Babilonia no sabían qué hacer a continuación.

Por eso Abraham, hijo del sumo sacerdote Teraj, vió problemas, luchas internas y diversos conflictos entre el pueblo, y comenzó a estudiar este fenómeno. Se dio cuenta de que se originaba en el crecimiento del egoísmo en cada persona y que la única solución era elevarse por encima del ego y de alguna manera equilibrarlo.

Abraham comenzó a predicar esta idea entre los antiguos babilonios y los instó a unirse y elevarse por encima del egoísmo para alcanzar un entendimiento mutuo adecuado, dejar de matarse unos a otros y regresar a un estado normal.

Su padre Teraj, también apoyó esta idea pero el rey de Babilonia Nimrod se opuso. Nimrod pensó que perdería su poder porque cuando las personas se vuelven más cercanas entre sí, menos agresivas y más amables, generalmente no les importa la autoridad; sin embargo, si se vuelven hostiles entre sí, un rey puede intervenir y controlarlos.

Por lo tanto, Abraham no tuvo otra opción que llamar a todos aquellos que estaban de acuerdo con su idea de unificación y guiarlos fuera de Babilonia hacia la llamada tierra de Canaán. Hoy, este es el Estado de Israel, por eso llegaron a ser llamados el pueblo de Israel (Yisra-El), de la frase “directamente hacia el Creador” (Yashar El).

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