La ley de la interconexión integral

Con esta responsabilidad colectiva, que necesitamos alcanzar y aceptar, cada miembro de la nación se liberó de la preocupación por las necesidades de su propio cuerpo y pudo observar la Mitzvá , “Ama a tu prójimo como a ti mismo” en la medida más completa y dar todo lo que tenía a cualquier persona necesitada, ya que ya no le importaba la existencia de su propio cuerpo, porque sabía con certeza que estaba rodeado por seiscientos mil (un número cabalístico) amantes leales listos para proveer para él [Baal HaSulam, “El Arvut (Garantía Mutua)]”.

En el estado de garantía mutua somos como células de un organismo sano que trabajan enteramente para el cuerpo común, nadie trabaja para sí mismo. Ésta es la ley de la interconexión integral de las partes.

 

Todo sistema integral analógico está diseñado de manera que cada uno de sus elementos trabaje únicamente para mantener el orden en todo el sistema y haga todo lo que esté a su alcance; como resultado, el sistema está en interconexión, garantía mutua y en un estado estable. Pase lo que pase, cada elemento se ocupa de mantener todo el sistema y de garantizar que se mantenga en constante equilibrio.

 

Este equilibrio es dinámico, pero nunca se interrumpe porque cada elemento incluye los sentimientos de todos los demás y solo se preocupa por su existencia colectiva, nadie piensa en sí mismo y por lo tanto, todo el sistema funciona correctamente. Toda la naturaleza está organizada y opera de acuerdo con este principio excepto nosotros, los seres humanos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *