Pregunta:
Usted me contó cómo empezó a trabajar con un pequeño grupo que cabía en una pequeña sala en 1995. Luego se trasladaron a una sala más grande y más tarde compraron el edificio actual. Han pasado muchos años desde entonces. ¿Debería agrandarse aún más el edificio?
Respuesta:
Ni siquiera he pensado en ello.
Continúa estudiando Cabalá y verás que no tienes preguntas sobre este tema porque estás a merced del Creador, la fuerza Superior. Lo que te dé, tómalo y corrígelo dentro de este marco. Nada más.
Si me quedan, digamos, 50 personas en lugar de miles, no creo que me preocupe porque viene de arriba, no es mi decisión, no es mi elección. Hay gente que va y viene, y nunca tomo ninguna medida para detenerlos. ¿Te vas? ¡Buena suerte! Eso es todo.
¿Por qué te preocupas por esto? Preocúpate por el mundo entero, cuando lo corrijamos.
No busques ningún defecto. Al contrario, busca la forma correcta de conectarte con tus amigos, de otorgarles, de recibir de ellos y de estar con ellos. Trabaja solo en la unificación. Aparte de la unificación, nada debe preocuparte.
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