No tenemos otra salida en la espiritualidad

Esto significa que todos y cada uno en Israel asumiría la responsabilidad de cuidar y trabajar por cada miembro de la nación, para satisfacer todas sus necesidades, no menos que la medida impresa en él para cuidar de sus propias necesidades [Baal HaSulam, “El Arvut (Garantía Mutua)”].

 

Siempre debemos comparar el cuidado de nosotros mismos con el cuidado de los demás: ¿en qué se diferencia el deseo de cuidar de uno mismo del deseo de cuidar de los demás? ¿Cuál es la diferencia entre ambos? ¿Podemos de algún modo equiparar el deseo de cuidar de los demás con el de cuidar de uno mismo? Se trata de una tarea específica y sencilla. Definirla es muy sencillo, pero llevarla a cabo es casi imposible.

 

La garantía mutua (Arvut), descrita por Baal HaSulam, es como una fantasía, entendemos que es prácticamente inalcanzable y está más allá de la capacidad humana; no puedo pensar en los demás, ni siquiera en los que están cerca de mí, de la misma manera que lo hago en mí mismo. Es imposible, la tarea que se nos ha encomendado es, de hecho, inalcanzable. Entonces, ¿de qué estamos hablando aquí?

 

Una vez que toda la nación estuvo de acuerdo unánimemente y dijo: “Haremos y escucharemos”, cada miembro de Israel se hizo responsable de que a ningún miembro de la nación le falte nada. Solo entonces se hicieron dignos de recibir la Torá.

 

Basta con que entendamos que no tenemos otra salida. Y no necesitamos otra salida porque, en realidad, ésta es la meta más alta que puede haber en nuestro mundo bajo e insignificante. Por eso, si aceptamos vivir en garantía mutua, comenzaremos a atraer sobre nosotros fuerzas Superiores especiales que nos conducirán a ese estado.

 

Sin embargo, nadie dice que debemos volvernos altruistas y bondadosos, amar a todos y conectarnos con todos, eso no es serio. Dice que debemos darnos cuenta de nuestra naturaleza actual y del estado al que debemos llegar, al que la naturaleza nos empuja.

 

Veamos lo que está sucediendo en el mundo, la naturaleza nos empuja hacia la unificación total. Puede que no lo entendamos, pero en principio, eso es lo que nos espera. Si queremos vivir en nuestra pequeña tierra, debemos convertirnos en un todo unificado. De lo contrario, no podremos sobrevivir.

 

Al darnos cuenta de esto, seremos aptos para recibir la Torá y para recibir la luz Superior que cambiará nuestra naturaleza y nos conducirá hacia la unificación colectiva.

 

El mundo vive cada día más división, fragmentación y distanciamiento. Y en consecuencia, más confusión sobre dónde existe, por qué y cómo; la humanidad siente el egoísmo que parece jugar con ella desde dentro y actúa en consecuencia.

 

Cambiando nuestra naturaleza:     Igualdad y Singularidad

 

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