Por un lado, aprendemos que el hombre debe reconocer su insignificancia, que es egoísta. Por otro lado, está escrito que fuimos creados a semejanza del Creador. La pregunta es: ¿cuándo puede el hombre dejar de revelar este mal y comenzar a buscar el bien en sí mismo y en los demás? ¿Cómo puede uno salir de este punto de miseria?