Empieza a dirigirte a la verdad a través de las posibilidades espirituales, no de las materiales. Esfuérzate por ver en la manifestación de las personas su esencia humana superior, hasta qué punto pueden elevarse por encima del mundo material y evaluar las acciones, los objetos y las fuerzas lo más lejos posible del egoísmo.
Necesitas cambiar a la sensación de la verdad, es decir, sintonizarte solo con la verdad, rezar por ella y recibir solo la verdad.