Es para expandir el deseo dentro de ti, y para que tu esfuerzo espiritual sea aún más completo y extenso. De este modo más adelante, podrás recibir la plenitud.
En los deseos ordinarios no podemos sentir la plenitud espiritual, saborearla o abrirnos a un disfrute espiritual aún mayor. Esto sólo ocurre cuando el Creador trabaja con nosotros. Por lo tanto, cuando nos revelamos, solo debemos pensar en el otorgamiento.