El hecho es que no puedo ser comandante en jefe. Éste no es un enfoque espiritual.
Lo único que puedo decir es que es útil y bueno que lo hagan de vez en cuando. No para abusar de ello, sino para uniros en un ataque en los momentos críticos en los que sentimos que el espíritu de unidad se desvanece o por el contrario, en el apogeo de los sentimientos y aspiraciones.
Pero no se trata de gritar. Debe ser una oleada interna silenciosa, pero muy fuerte. Así que no gritaré nada.
Puedo gritar, insultar y enojarme cuando nos enfrentamos a problemas corporales, pero en el ámbito espiritual funcionan leyes diferentes.