Pregunta:
En principio, la inversión habitual de fondos en algunos proyectos suele ser un gran problema porque el dinero a menudo simplemente desaparece, y no vemos ningún resultado.
Sin embargo, los altruistas eficaces quieren ver resultados, su planteamiento es criticado porque es extremadamente difícil o casi imposible predecir los resultados a varios niveles.
Tenemos muchos ejemplos de ello. Supongamos que se donan mosquiteras para combatir la malaria, y se puede calcular la eficacia de su uso. Pero también se utilizan para otros fines; por ejemplo, la pesca en África que contamina el medio ambiente; es decir, que hay consecuencias imprevistas que no se han podido calcular.
Normalmente, la gente puede calcular las consecuencias en uno o, como mucho, dos niveles, y si hablamos de consecuencias más lejanas, o son decisiones sabias o todo se convierte en hipótesis.
¿Hasta qué punto es importante avanzar hacia cálculos más avanzados? ¿El segundo nivel de consecuencias, el tercero o el cuarto?
Respuesta:
No creo que sea necesario en absoluto. Al fin y al cabo, si dispusiéramos de grandes recursos y los invirtiéramos durante mucho tiempo, esos planes serían obviamente muy útiles.
Pero vemos que todos nuestros planes se evaporan muy rápidamente y tenemos que buscar algo nuevo, o por el contrario, se producen tales cambios en la ciencia y la tecnología que aquello en lo que teníamos puestas grandes esperanzas resulta hoy completamente ineficaz, y necesitamos otros niveles de desarrollo. Creo que esta no es la forma de enfocar el proceso de desarrollo.
La estrategia debería ser como correr a rachas: Una vez que tenemos un pequeño logro, hacemos el siguiente cálculo; otro pequeño logro, otro cálculo.

