Pregunta:
Una vez explicó que hay una capa de almas que se comunican entre sí e interactúan en algún nivel espiritual sin ni siquiera uno darse cuenta.
Respuesta:
Sí, efectivamente existimos a nivel espiritual, pero simplemente no lo sentimos. Por ejemplo, un bebé recién nacido que nace en nuestro mundo, está en todos los registros, hay mucha gente trabajando para él, proporcionándole comida, pañales y todo lo necesario, pero él no lo siente. Pero él está en el sistema.
Se ocupa completamente de él, le responde. De la misma manera, nosotros estamos en el sistema espiritual, pero no lo sentimos. Y el no responde y nos proporciona todo lo necesario para nuestro avance. Sin embargo, en nuestro caso, todo depende únicamente de nosotros, y de nuestro deseo.
Pregunta:
Al pasar a la siguiente fase, ¿Una persona percibe lo mismo de una manera completamente diferente, por ejemplo, la misma capa de nuestra conversación?
Respuesta:
Por supuesto, de otra manera. Empieza a sentir el sistema en el que existe: cómo le responde, y cómo puede influir en él, qué significa “él mismo”. Se comprende a sí mismo, en relación con él. Sin embargo, existe la diferencia para una persona, ya sea un bebé, un niño pequeño o un adulto.
Pregunta:
Comprender esto es algo muy interesante. En mi opinión, sólo la cabalá permite hacerlo.
Respuesta:
Cuando ese mundo, ese universo es en el que realmente existimos, se revela a una persona, es para ella el mayor placer, que la llena infinitamente. Somos creados por esta luz, percepción, perfección, eternidad y armonía.
Por eso, hoy, cuando estamos fuera de ella, nuestra vida representa una absoluta miseria. Pero a falta de algo mejor, nos conformamos con esto, como una persona que nació en prisión y no siente que pueda haber otra cosa. Traten de liberarlo de la prisión, inmediatamente querrá volver porque no podrá orientarse en otro mundo.

