Todavía no puede rezar, no siente qué, por qué y a quién. No tiene ningún componente de auténtica plegaria.
Por lo tanto, no hay necesidad de exigirle nada, que escuche y que esté presente, la Luz del entorno le irá afectando poco a poco y mejorará, por lo tanto, el único consejo es desarrollar una conciencia de la importancia del entorno.