Una persona justa actúa en el otorgamiento a pesar de la razón, y por encima de la razón, y un pecador actúa dentro de la razón cuando ve que vale la pena hacerlo. La persona justa desarrolla gradualmente la intención de estar en la fe por encima de la razón a través de peticiones y plegarias, intenta volverse hacia el Creador, ve que no funciona, y le pide al Creador que le ayude.