Esto es lo que significa que uno debe dedicarse a la Torá día y noche, que la noche y el día deben ser iguales para él, como está escrito en El Zóhar (BeShalaj). En otras palabras, el estado de plenitud llamado «día» y el estado de plenitud llamado «noche» deben ser iguales (Rabash, Notas variadas, 300, «Una tierra donde comerás pan sin escasez»).