Un descenso es la pérdida de la importancia de la espiritualidad a mis ojos. Siento que en comparación con lo que tenía antes, ahora he caído y ya no valoro la espiritualidad como antes. Un descenso es necesario para llevarme a un ascenso posterior.
El exilio es un estado en el que no tengo ninguna conexión con la espiritualidad, ni con los descensos ni con los ascensos. Simplemente estoy desconectado de la espiritualidad, es decir, no me siento ni más ni menos conectado a ella, y no me preocupa.
Si me preocupa, si me siento mucho peor que ayer, entonces no se trata de un exilio, sino de un descenso a través del cual el Creador me insta a volver a Él.