Todos los sentimientos en nuestro corazón se originan en el Creador, y por eso el sentimiento en el corazón no se llama “plegaria”. La plegaria es nuestra apelación al Creador. La palabra hebrea para “plegaria” (“Lehitpalel”) proviene de la palabra “juzgar” (“Lehaflil”), es decir, es un auto-juicio, una evaluación de la conexión que tenemos con la fuente de nuestros sentimientos: el Creador.
Puesto que la fuente de nuestros sentimientos es buena y benévola, nuestra plegaria expresa la diferencia entre nuestros sentimientos, y esa bondad y benevolencia.
Descubrimos el alcance de la falla en nuestro corazón. La plegaria es el sentimiento de la diferencia entre una persona y el Creador.
En otras palabras, si midiéramos la diferencia entre lo que el Creador nos da, y lo que nuestro corazón siente, y cómo respondemos, veríamos la magnitud de nuestro defecto. Del mismo modo, si estuviéramos totalmente corregidos, nos sentiríamos plenamente buenos y benévolos. Cuanto más opuesta sea nuestra sensación, mayor será la indicación de nuestro defecto.
No solo indica el nivel de nuestro defecto, también nuestra ubicación espiritual. Como el Creador otorga una fuerza de bondad y benevolencia a través de los 620 canales, podemos saber en qué canales nos sentimos más o menos, dónde nos sentimos bien o mal.
Si tenemos una imagen completa del alma, percibimos y sentimos todo, sabemos dónde estamos en cada nivel y poseemos una imagen clara de nuestro estado corregido en comparación con nuestro estado actual. Todos los aspectos mediante los cuales evaluamos nuestra actitud hacia el Creador se denominan colectivamente “plegaria”
¿Qué es la plegaria?
La plegaria es una actitud hacia el Creador. Es lo que sentimos en nuestro momento presente hacia la fuerza superior que nos gobierna. Queramos o no, nos relacionamos con el Creador desde nuestro punto más íntimo en nuestro corazón. Aunque no lo sintamos, el corazón de cada ser creado recibe sus sentimientos de la fuente, lo que significa que siempre sentimos al Creador.
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¿Son las plegarias un orden fijo de correcciones?
Cada nuevo estado es un proceso de corrección. Un nuevo estado se llama “un nuevo día”. Este nuevo estado viene de arriba, y no tenemos ninguna influencia sobre él, excepto a través de nuestro esfuerzo para llevar a cabo las correcciones de ese día. Las correcciones en cada nivel son esencialmente las mismas, pero las condiciones externas cambian, y el trabajo de la persona cambia en consecuencia.
El orden de las correcciones sigue siendo el mismo, ya que cada estructura de la vasija en cada nivel comprende diez Sefirot. Sin embargo, la sensación es completamente diferente porque la Luz y la vasija difieren. Por lo tanto, sin refinar nuestro ser interior, vemos todas las plegarias como una sola plegaria, es decir, una que leemos del Sidur. Sin embargo, si refinamos nuestro yo interior, entonces cada plegaria es nueva cada vez.
En la Parte 12 de El Estudio de las Diez Sefirot, está escrito que el día comienza por la noche; es decir, la preparación para el día siguiente comienza a partir de la energía del día anterior. Esta preparación incluye el Shemá vespertino, el Shemá de la hora de acostarse, y continúa durante toda la noche gracias al día anterior. Pero a partir de medianoche, las vasijas cambian. Se crea una vasija completamente nueva, que se prepara mediante los sacrificios matutinos. Luego sigue el Shemá para los sacrificios, el Shemá para el Creador de la Luz, y así sucesivamente.
¿Qué hay en la plegaria que esté bajo el control de una persona?
Todos los sentimientos en nuestro corazón se originan en el Creador, y por eso el sentimiento en el corazón no se llama “plegaria”. La plegaria es nuestra apelación al Creador. La palabra hebrea para “plegaria” (“Lehitpalel”) proviene de la palabra “juzgar” (“Lehaflil”), es decir, es un auto-juicio, una evaluación de la conexión que tenemos con la fuente de nuestros sentimientos: el Creador.
Puesto que la fuente de nuestros sentimientos es buena y benévola, nuestra plegaria expresa la diferencia entre nuestros sentimientos, y esa bondad y benevolencia. Descubrimos el alcance de la falla en nuestro corazón. La plegaria es el sentimiento de la diferencia entre una persona y el Creador.
En otras palabras, si midiéramos la diferencia entre lo que el Creador nos da, y lo que nuestro corazón siente, y cómo respondemos, veríamos la magnitud de nuestro defecto. Del mismo modo, si estuviéramos totalmente corregidos, nos sentiríamos plenamente buenos y benévolos. Cuanto más opuesta sea nuestra sensación, mayor será la indicación de nuestro defecto.
No solo indica el nivel de nuestro defecto, también nuestra ubicación espiritual. Como el Creador otorga una fuerza de bondad y benevolencia a través de los 620 canales, podemos saber en qué canales nos sentimos más o menos, dónde nos sentimos bien o mal.
Si tenemos una imagen completa del alma, percibimos y sentimos todo, sabemos dónde estamos en cada nivel y poseemos una imagen clara de nuestro estado corregido en comparación con nuestro estado actual. Todos los aspectos mediante los cuales evaluamos nuestra actitud hacia el Creador se denominan colectivamente “plegaria”.
¿Qué es una plegaria común?
Pregunta:
¿Qué es una plegaria común?
Respuesta:
La plegaria en común es una acción muy difícil. Por ahora, lo mejor es que se dirijan al Creador personalmente, cada uno con sus propios sentimientos, sus propios problemas.
Más adelante empezarán a sentir que tienen los mismos problemas y sentimientos. Para estar seguros de poder justificarlos y corregirlos, es necesario que recurrán juntos al Creador.
Este estado llegará, está cerca. Verás que, partiendo de una sola persona, es solo un pequeño paso preliminar hacia el contacto real con el Creador. No podemos interactuar con Él individualmente, cada uno por su cuenta, especialmente en nuestro estado, cuando estamos en el umbral de la corrección completa
El Creador escucha cada palabra ¿Cómo podemos sentir que el Creador escucha nuestra plegaria?
¿Cuándo está completa la plegaria?
Alcanzamos una plegaria completa cuando nuestro corazón está totalmente de acuerdo con el Creador, y no hay nada entre nosotros y el Creador que perturbe la sensación de que “Él es el bien que hace el bien”.
En consecuencia, nuestra plegaria se alinea con lo que está escrito en el Sidur (libro de plegarias) o con lo que está escrito en la Parte 12 de El Estudio de las Diez Sefirot: Los sacrificios, el Shemá, la Plegaria Dieciocho, etc.

