¿Existe una plegaria estándar específica que uno deba utilizar para dirigirse al Creador con el fin de despertar Su deseo de responder? Sí, tales plegarias fueron compuestas por los sabios de la Gran Asamblea. Esto se hizo antes de la destrucción del Templo, varios siglos antes de Cristo. Previendo que el grupo de personas conocido como la nación de Israel descendería de su nivel espiritual, compusieron plegarias.
Antes de esto no había plegarias, cada individuo fue criado en un nivel espiritual tal que instintivamente sabía cómo dirigirse al Creador, así como un niño instintivamente sabe cómo llamar a su madre. Pero cuando las personas cayeron de su grado de percibir al Creador, olvidaron cómo dirigirse a Él.
Fue precisamente para este estado, que apareció tras la destrucción del Templo y el subsiguiente exilio del estado espiritual, es decir, la pérdida de la sensación del Creador, que los sabios de la Gran Asamblea compusieron una colección de plegarias.
Esta compilación, llamada Sidur, existe hasta nuestros días. “Sidur” viene de la palabra “Seder”, que significa orden, refiriéndose a la manera ordenada de dirigirse al Creador en función de diversos estados.
Por supuesto, este orden es puramente formal porque, independientemente del estado espiritual de la persona, prescribe dirigirse al Creador por la mañana, por la tarde y por la noche con un conjunto específico de palabras; sin embargo, para nosotros funciona de manera diferente. A diferencia de otros que han descendido de ese grado espiritual, nosotros nos esforzamos por establecer independientemente la conexión con el Creador.
Por lo tanto, aunque podamos utilizar un libro de plegarias, éstas no son nuestras palabras, ni nuestras plegarias, ni nuestros deseos. Para que una plegaria sea eficaz, debe provenir de nuestro propio corazón y de nuestros deseos. Así pues, la plegaria tiene sentido, pero solo cuando procede de nuestro interior y no de un libro. Aun así, a veces puede ser útil compararse con las plegarias escritas.
Hay plegarias escritas por el rey David, que se encuentran en los Tehillim (Salmos). Son plegarias profundas con las que el rey se dirigía al Creador. A partir de ellas, ¡podemos ver el nivel espiritual que había alcanzado!
También existen otros escritos, como los Proverbios de Salomón (Rey Salomón), etc. A lo largo de los siglos, muchos cabalistas nos han legado sus plegarias.
Pero el centro de atención no son ellos; la verdadera cuestión es si me alineo con ellos. Éste es el reto. Por eso, aunque uno pueda leer estas plegarias, es vital esforzarse por crear plegarias personales: expresiones que construimos al dirigirnos al Creador y reunir todos nuestros sentimientos. El resultado de nuestros sentimientos, el análisis de nuestros estados, esto es lo que verdaderamente es la plegaria.
Para acercarnos al Creador ¿Por qué debemos orar?
La petición correcta
¿Cómo podemos alcanzar la cualidad de otorgar, como se dice: “Sé misericordioso como Él”? ¿Cómo podemos llegar a un estado de similitud de propiedades con el Creador? Para eso está la plegaria.
En mi pedido, es necesario darme cuenta de que si simplemente pido algo al Creador, entonces estoy pidiendo para mí mismo, para mi egoísmo, no importa cómo lo retuerza. Pero si pido a través de mis amigos, solo en conexión con ellos, entonces puedo pedir correctamente a todos en general y para mí mismo.
Es decir, una persona no tiene oportunidad de pedir de forma óptima si está sola. Solo si está en conexión con otros, y pide para el grupo, incluyéndose a sí mismo, entonces su petición, es hasta cierto punto espiritual.
Y si él pide por ellos, ellos son la meta; él los empuja hacia el Creador y quiere verlos fusionarse con Él porque él es como Maljut y ellos son como las primeras nueve Sefirot, entonces su petición es verdaderamente espiritual. Por lo tanto, debemos pasar por varias etapas de preparación para la plegaria con el fin de pedir al Creador correctamente.
Si pedimos de forma incorrecta, Él aún nos escuchará, estamos en Él, dentro de Él. Pero entonces este campo reaccionará ante nosotros según nuestros deseos egoístas y nos empujará a un egoísmo cada vez mayor como ocurre cuando pedimos inconscientemente.
Con la ayuda de estos empujes hacia el egoísmo, revelaremos al faraón. Se descubre que es malvado y no tan bondadoso; estamos exiliados en él y debemos salir de esto. Entonces empezaremos a pedir por los demás y no por nosotros mismos. Y nos veremos solo pidiendo, como representantes de toda la humanidad.
Debemos hacer esto. Intentar comprender nuestra petición. ¿Para qué es: para nosotros mismos, el grupo, la humanidad o para el Creador? Si es para nosotros mismos, incluso para el grupo, o para la humanidad, puede seguir siendo una petición egoísta, también para el Creador. ¿Cómo podemos reconstruir todo esto de forma altruista? Es cuando realmente pido para los demás.
Plegaria correcta ¿Cómo rezamos correctamente?

