Para el Creador, «Monte Sinaí» significa un descenso. El término «Creador» en sí mismo implica descenso, de la palabra que significa «fuera del nivel». Al Creador también se le llama «novio», derivado de la palabra que significa «aterrizar» o «descender». La miríada de títulos dados al Creador se basan en Su aparición ante la humanidad, que se define como un descenso.
El descenso del Creador al Monte Sinaí también tiene muchas interpretaciones, tanto en el sentido literal como en la Cabalá. Esencialmente, es impropio del Creador aparecer ante la humanidad como una fuerza dañina, pero Él lo hace de forma positiva y negativa a la vez para crear discernimientos correctos en la humanidad y formar una vasija. La vasija en sí está formada tanto por la luz como por la falta de luz.
Es imposible que aparezca solo como una carencia o solo como un llenado. Una verdadera carencia siempre incluye un Reshimó (registro), algún llenado, una pequeña iluminación. Así, el Creador necesita revelarse a la humanidad en ambas formas, a través del sufrimiento y la realización. Estas acciones son esencialmente un descenso por Su parte. El nombre del Creador («Boré» en hebreo) también puede dividirse en dos palabras: «ven» («Bo») y «ve» («Re»). Todo esto describe el descenso de la Divinidad.
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¿Qué es “atrás” o “detrás”?
¿Qué es “atrás” o “detrás”?
Cuando el Creador revela Sus acciones como si no fueran a favor de la humanidad, se considera que se trata de un descenso. Todas las dudas nos llegan indirectamente desde el Creador. Tal como en el caso de Moisés, que pidió ver el rostro del Creador, el Creador responde: “Te mostraré Mi espalda, porque es imposible ver Mi rostro”. Significa que la revelación siempre ocurre indirectamente, a través de la “espalda” o a través de vasijas.
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Entonces la respuesta del Creador suena en nosotros
Pregunta:
Usted dijo que tenemos que dirigirnos al Creador para que Él nos muestre cómo actuar y tenemos que esforzarnos por cumplirlo, ¿Cómo recibimos correctamente esta recomendación de Él?
Respuesta:
Es muy sencillo, así como trabajamos unos con otros, así es con el Creador. Con el Creador es aún más fácil, nos dirigimos a Él con el deseo de averiguar qué es exactamente lo que quiere de nosotros, y luego tratamos de cumplir Su deseo.
Pregunta:
¿Cómo sé que es Su deseo?
Respuesta:
Si le hacemos una pregunta al Creador, entonces es en este mismo canal que sentimos Su respuesta.
Pregunta, y sentirás que el Creador te está respondiendo. Su respuesta resonará dentro de ti, pero es mejor si la petición se construye a través de la decena.
Pregunta:
Para elevarnos al siguiente grado tenemos que imaginarlo. El Creador nos lo ha iluminado, pero no sabemos lo que es, ¿Cómo imaginarlo?
Respuesta:
No tienes que sufrir e imaginar un nuevo grado, solo tienes que averiguar lo que el Creador quiere en este momento y cumplirlo. Y así es cada vez, en cada grado.
El Creador realmente quiere revelarse El Creador realmente quiere revelarse en nosotros
¿Qué preparación se requiere para la recepción de la Torá?
La preparación para la recepción de la Torá implica superar las muchas dudas que surgen en nosotros. Cada uno de nosotros tiene sus propias dudas, desesperanzas, impotencia, indiferencia, una disminución de la importancia de alcanzar la Divinidad, etc. Por lo tanto, necesitamos esfuerzos sustanciales y variados para superar esas dudas. Necesitamos rodearnos de recursos que nos apoyen: una sociedad, libros, rutinas diarias y una familia. Hacerlo lleva mucho tiempo y todos esos esfuerzos constituyen una preparación para la recepción de la Torá. En última instancia, el objetivo principal es superar las dudas e incertidumbres que nos enfrentan.
Muchas personas vienen a estudiar, pero en cuanto se enfrentan a algunas dificultades o incluso a una ligera disminución del deseo que recibieron inicialmente, que se suponía que debía fortalecerse desde abajo con el esfuerzo que pusieron, pierden el interés por aprender. Entonces se resisten al estudio y lo abandonan.
A estas personas les falta una necesidad lo suficientemente profunda como para sentir que es “mejor morir que vivir”. En otras palabras, todavía pueden encontrar suficiente satisfacción en diversos placeres mundanos: dinero, honor, conocimiento, sexo, comida y deportes. Sin embargo, esto también es parte de la preparación; no hay otra manera.
La espiritualidad es plenitud. ¿Qué es la plenitud? Requiere un deseo pleno. Si el deseo de una persona está bien alineado con recibir la Torá, con la revelación de la luz y la Divinidad, entonces recibimos la Torá. Si no, todavía estamos incompletos en nuestra preparación.
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