Pregunta:
Cuando usted dice algo en una lección, recalca a todo el mundo que esto depende de uno y aquello depende de uno, etcétera. Yo también lo oigo y me pregunto ¿por qué no lo relaciona todo?
Respuesta:
Me dirijo a ellos porque así entro en su realidad. Les hablo al nivel de su realidad.
Si tú y yo nos eleváramos a otro nivel en el que ambos percibiéramos la realidad de forma diferente, yo te hablaría de forma diferente en otro nivel de percepción de la realidad. Supongamos que ambos sintiéramos la ausencia de este mundo y existiéramos en el mundo de Yetzirá, entonces nos comunicaríamos en el nivel de las fuerzas y no de las imágenes como hacemos ahora.
Ahora mismo me ves en la pantalla de tu ordenador y yo te veo en la mía. Pero si pasáramos al ámbito de las señales eléctricas más allá de la pantalla y empezáramos a comunicarnos, no a través de imágenes, sino como manda el ordenador, todo sería distinto. Imaginemos dos cables conectados entre sí, nada más. Y la información fluye de uno a otro, no como imágenes, sino como impulsos.
Pero en una clase transmito información a las personas como si existieran separadas de mí, porque de lo contrario no podría explicarles nada.
Y así es como se describe toda la Cabalá. ¿De qué otra manera podría ser? Nos dirigimos a una persona que percibe nuestro mundo como una realidad objetiva en la que existe, en lugar de una realidad que existe en su interior.
Pregunta:
Entonces, ¿se dirige a ellos o se dirige solo a mí?
Respuesta:
Estoy hablando conmigo mismo.
Pregunta:
¿Con usted mismo? Entonces, ¿por qué sigue diciendo que depende de uno, de uno y de uno? Yo también lo oigo, así que resulta que depende de mí y no de ellos.
Respuesta:
¡Por supuesto! ¡Solo de ti! Nosotros decimos: «El mundo entero depende solo de ti».
Comentario:
Esto se siente como un truco.
Mi respuesta:
No es un truco. Existimos en un estado en el que no tenemos otra forma de comunicarnos. Nadie engaña a nadie. ¿Estamos jugando a juegos infantiles, engañándonos unos a otros en este mundo? ¿Hay algo que valga la pena en este nivel infantil en el que las personas supuestamente se engañan unas a otras? ¡Se engañan a sí mismos!
Conectate y El mundo depende de mí
Pregunta:
Entonces, ¿cómo debo relacionarme con estos elementos con los que se comunica?
Respuesta:
De ninguna manera. Corríjanse.
Pregunta:
¿Y la conexión? Siempre habla de conexión.
Respuesta:
¡Conéctate! Y descubrirás que todo eso eres tú, que todo eso es tuyo, que tú eres el único Adán llenado por el Creador. Y todos los demás son solo partes de ti que se han convertido integralmente en tuyas, y solo tú existes.
Pregunta:
Pero usted dice que el problema es que la gente no puede lograr la conexión porque no todos la quieren. ¿Cómo es posible que no todo el mundo la quiera y sin embargo todo dependa de mí?
Respuesta:
Porque estos son tus propios deseos que aún no has reunido y corregido para que se asemejen al Creador. Por lo tanto, parecen ser opuestos a ti, oponiéndose a ti, con los que de alguna manera debes trabajar, conectarte y atraer hacia ti.
Pregunta:
Pero si es culpa mía que no haya unidad, ¿por qué no me presiona, por qué no dice: «Es culpa tuya» en vez de hablar a toda la multitud que lo rodea?
Respuesta:
Porque cada uno de ellos es igual que tú, y cada uno debe darse cuenta de que todo está contenido en su interior.
Pregunta:
No, esto es probablemente imposible de entender. Usted habla con mucha seguridad, diciendo que esto está claro y aquello está claro, pero al mismo tiempo, hay una contradicción en ello.
Respuesta:
Incluso en la física cuántica nos encontramos con este tipo de paradojas. ¿Qué se puede hacer?
Comentario:
Así que existen y, al mismo tiempo, no existen.
Mi respuesta:
Sí. Cuando empezamos a acercarnos al micromundo, donde hay una especie de umbral para la transición a otro mundo, descubrimos que nada es definitivo, que dos cosas pueden estar en el mismo lugar al mismo tiempo, y una cosa puede estar en dos lugares, que la distancia no existe, es totalmente condicional.
Imagina que tomo un trozo de papel, lo doblo y aproximo dos puntos opuestos. En geometría lineal están en un plano. Pero al doblar el papel, ahora representan un todo único. Todo depende de mi percepción del espacio.
Esto es lo que es un salto espacial: la capacidad de saltar de una parte a otra del universo a través de millones o miles de millones de años luz. En un plano, están separados por miles de millones de años, pero yo simplemente lo doblo y me encuentro en otro punto al instante. Y solo depende de mi percepción, ¡solo de mí! Si puedo plegarlo dentro de mí, entonces estoy en cualquier punto que elija.
Todo existe solo en relación conmigo.
Pregunta:
¿Usted practica esto?
Respuesta:
No se trata de practicar o no. Es simplemente la realidad que existe dentro de ti.
Debes elevarte a él porque todo depende del nivel de tu egoísmo: si es lineal, plano, o si ya puedes darle cualquier forma, controlarlo, darle cualquier forma y construir sobre él tu verdadera realidad. Toma cualquier forma y di: «Esto es un plano», y construye tu geometría sobre él, es decir, percibe el mundo entero a través de él.
¿Y de qué depende? De cuánto puedas integrar tus nueve cualidades fundamentales, las nueve Sefirot en la décima, en Maljut. Y entonces todo está dentro de ti. Verdaderamente percibes todo más allá del tiempo y el espacio, solo a través de tu transformación interna, a través de la sensación del Creador dentro de ti. Y nada más existe.
Y no te afliges por perder personas, almas o comunicación. Todo está dentro de ti y se ha vuelto aún más cercano, más profundo.

