La Mitzvá, “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, es más importante que quien hace el sacrificio (Baal HaSulam, “El Arvut -Garantía Mutua-”).
¿Qué representa el acto de «sacrificio»? Una persona corrige uno de sus 620 deseos y lo orienta hacia el otorgamiento, esto se llama «ofrecer un sacrificio al Creador», porque mediante esta corrección se acerca al Creador, (la palabra hebrea «Korbán» –«sacrificio»- proviene de «Karov» –«cerca»-).
Así, cualquier sacrificio desde los niveles inanimado, vegetativo o animado traído por una persona a este mundo simboliza la corrección gradual de los 620 deseos con la intención de otorgar.
Naturalmente, no se trata de qué hacer con los animales, el trigo, el vino, el agua o la sangre, ni de lo que se usará en el altar. Todas estas cosas sí adquieren forma física en nuestro mundo, pero su verdadero significado reside en el reino espiritual, donde el alma compuesta de 620 deseos, se corrige.
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En el proceso de corregir los deseos, los mandamientos entre una persona y sus amigos son más efectivos que aquellos entre una persona y el Creador, ¿Por qué?
Baal HaSulam explica que debemos corregir nuestros deseos cambiando su intención de recibir a otorgar. Al trabajar con amigos cercanos en calidad y que comparten el mismo objetivo, podemos hacerlo con mayor eficacia que con el Creador. Él está oculto; su respuesta no la percibimos directamente. Pero nuestra relación con Él debe ser constante, así como sus leyes hacia nosotros son inmutables.
Sin embargo, aún estamos en vasijas no corregidas, nuestros estados fluctúan constantemente y desaparecen, por lo que aún no podemos conectar con Él de una manera que nos influya eficazmente.
Por lo tanto, solo nuestras relaciones con los amigos siguen siendo el medio más eficaz para avanzar hacia la corrección. En otras palabras, los mandamientos «entre una persona y su amigo» prevalecen sobre los «entre una persona y el Creador».
Dicho de otro modo, el mandamiento «Ama a tu prójimo como a ti mismo» es mucho más importante que todos los sacrificios y cualquier otra forma de relación entre una persona y el Creador, porque contribuye más a la corrección del alma.
Sin pensar en ti mismo
En nuestro trabajo, debemos destacar siempre la importancia y la grandeza del Creador ante nuestros ojos, para que quede claro al grupo que todo lo que hacemos es para conseguirlo. Mientras tanto, realizamos diversas acciones para controlar nuestro deseo de recibir con el fin de lograr adhesión con el Creador.
El control sobre el deseo de recibir se expresa, en primer lugar, en el hecho de que nos liberamos de su poder y empezamos a controlarlo. Esto solo es posible estando en un grupo, con apoyo dentro de él. El verdadero poder sobre el deseo de recibir se consigue a través del trabajo llamado «ama a tu prójimo como a ti mismo».
«Ama a tu prójimo como a ti mismo» es el proceso y el estado final en la corrección de las vasijas de recepción con el fin de otorgar, sin interés propio y preocupándose solo por los demás.
Después de todo, Baal HaSulam no dice: «Lo que tú tienes, otros lo tendrán». No ofrece compartir con todos por igual, ni tiene este requisito. No, mi exigencia en el trabajo según el principio de «ama a tu prójimo como a ti mismo» debe ser que yo regale la única almohada, la única silla.
No se trata de un reparto al cincuenta por ciento, no. ¿Por qué? Porque entonces simplemente trabajo con mis vasijas receptoras y veo que para sentirme bien, necesito llenarlas a todas. De lo contrario, vendrán y me quitarán lo que tengo. Así que dejemos que todos tengan la misma parte.
Este, entre otros, fue el error de la empresa social, introducida en la Rusia soviética o Kibutzim. Tenían un lema: “Todos son iguales y todos reciben por igual”. Esto no basta para corregir el deseo de recibir.
El deseo de recibir debe desconectarse de sí mismo, porque su objetivo final es fundirse con el Creador. El Creador no piensa en sí mismo: “Para que Yo pueda ser como ellos, y ellos puedan ser como Yo”.
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