Una Mitzvá protege y salva mientras se practica. La Torá protege y salva tanto cuando se practica como cuando no se practica (Baal HaSulam, Shamati 6 “¿Qué es el apoyo en la Torá, en el trabajo?”).
Existimos en la luz Superior, donde no hay ningún cambio; más bien, todos los cambios ocurren dentro de nosotros. El progreso de una persona depende enteramente de cuánto pueda despertar hacia la luz Superior, a través de diversos medios.
El progreso es posible gracias al entorno. Si uno comienza a sentir lo que siente un amigo, puede experimentar la bondad constantemente. Como está escrito: «Amar a tu prójimo como a ti mismo es una gran regla de la Torá», porque a través de esto, uno alcanza la Torá, es decir, la luz Superior. Entonces, independientemente de si realiza ciertas acciones o no, esta Luz lo iluminará y lo sostendrá.
Hay dos estados espirituales en una persona en relación con la Luz: 1) Torá, y 2) Mitzvá (mandamiento).
La Torá se refiere al estado general que una persona ha alcanzado, en un momento dado, mediante el sistema del alma, y a través del cual recibe la Luz.
La Mitzvá se refiere a trabajar en la corrección del propio estado personal, al examinarlo y pedir a la Luz que transforme el propio deseo, de egoísta a altruista.
Trabajar en la corrección Egoístas o Altruistas
De la combinación de estos dos estados surgen cuatro posibilidades, ya sea que uno esté realizando una Mitzvá o no y ya sea que uno esté comprometido con la Torá o no.
Puede ser que una persona no esté cumpliendo una Mitzvá, lo que significa que no puede recibir su Luz personal: no está inspirada, no está en ascenso ni aspira a la corrección ni al Creador. Pero la iluminación general, llamada Torá, aún brilla sobre ella, y en tal caso, es más significativa que la Mitzvá, que en ese momento no brilla sobre ella.
O puede que ocurra lo contrario: que esté cumpliendo una Mitzvá, trabajando con su Luz individual. Entonces, si tiene o no la luz de la Torá es menos importante, porque la Mitzvá brilla con tanta fuerza que lo llena por completo.
En otras palabras, una persona tiene dos apoyos: la Torá o la Mitzvá. Pero si no tiene ninguno, si ninguna de estas dos iluminaciones brilla sobre ella, se desconecta por completo de la espiritualidad.
Cuando carece de la Mitzvá (compromiso personal), pero aun así recibe un poco de Luz, conocida como Torá, se considera malvado. Pero cuando surge su propio deseo de alcanzar la corrección, al realizar una Mitzvá comienza a justificar al Creador, incluso en los estados negativos, y los corrige. Entonces, se le llama justo.
A partir de esto, debemos comprender el principio fundamental de la sabiduría de la Cabalá: todo se evalúa en relación con la persona, el ser creado, pues la Luz misma permanece en reposo absoluto. Al estar integrados en el sistema común, recibimos de él una iluminación común, a través de nuestra conexión pasiva con los demás. Esta iluminación común es lo que se llama Torá.
Además, existe la Luz personal, que surge a través de nuestra conexión activa con el sistema y del intercambio de estados internos y correcciones. Esto se llama Mitzvá.
La persona avanza espiritualmente a través de estos dos procesos en los que trata de involucrarse constantemente. Por esto se les llama la ayuda, el apoyo que la Torá (Luz) brinda en el trabajo.
La torá un regalo de luz Estudiar la Torá
Despertar el deseo de otorgar
Pregunta:
¿La conexión con el Creador a la que podemos aferrarnos es el resultado de nuestra plegaria por un Jisarón (carencia)? ¿O sucede incluso antes de la plegaria? ¿Dónde está exactamente la conexión con el Creador?
Respuesta:
Podemos aferrarnos a ella incluso antes de la plegaria. Si no dejamos que nuestro Jisarón caiga, es decir, no dejamos que sea olvidado, y nos mantenemos constantemente conectados a él, entonces seremos capaces de alcanzarlo y realizarlo.
Pregunta:
Se dice que nuestro Jisarón depende de cuánto sentimos la pérdida causada por la ausencia del deseo de otorgar. Pero si nunca hemos tenido ese deseo, ¿Cómo podemos sentir tal pérdida?
Respuesta:
Si quieres sentir el Jisarón, trabajar en él, restaurar el deseo de otorgar, entonces comenzarás a sentir esa pérdida. Despertarás dentro de ti el deseo de otorgar y querrás realizarlo.
Despertar el de otorgar Todas nuestras acciones pueden despertar al Creador

