¿Adónde nos lleva el egoísmo?

Pregunta:

Según las estadísticas, cuando alguien ataca a otra persona y ve signos de debilidad, el agresor suele sentir un impulso aún mayor de hacerle daño.

Respuesta:

Naturalmente, ese es nuestro egoísmo. Cuando vemos la debilidad de otra persona y confiamos en que no seremos castigados, instintivamente deseamos reprimirla aún más, nos dejamos llevar muy fácilmente hacia los extremos, ya sea en un sentido o en otro. Todo depende de la sociedad, del entorno, que puede influirnos en uno u otro sentido. Es una fuerza enorme que reside en nosotros, ¡una fuerza aterradora!

Ahora mismo, nos encontramos en un punto crucial del desarrollo histórico en el que podemos girar en un sentido o en otro. Podríamos volver a caer en el fascismo, solo que esta vez sería mucho peor, culminando en una guerra mundial de tal magnitud que solo sobreviviría un pequeño resto de la humanidad, lo que supondría un escenario como los que se muestran en las películas de Hollywood: una Tierra destruida, con las personas restantes viviendo entre montones de metal y chatarra, los últimos restos de todo lo que una vez existió.

La Cabalá dice que esto es posible. Aún así, las personas que permanezcan cumplirán su tarea de llevar el egoísmo a su forma corregida. Pero esto sucederá a través de inmensos sufrimientos.

¿Debemos odiar el ego?

Pregunta:

Está escrito que el Creador odia los cuerpos, ¿Significa esto que debemos odiar a algo o a alguien?

Respuesta:

No, la frase «odia los cuerpos» se refiere al egoísmo, en Cabalá, el término «cuerpo» significa el ego.

Pregunta:

¿Pero se supone que debemos odiar el egoísmo o no?

Respuesta:

El Creador nos llama a elevarnos por encima del ego, a rechazar su uso y a reemplazarlo con otorgamiento, amor y conexión. Pero esto de ninguna manera se refiere a destruir el ego.

El egoísmo permanece de todos modos, no podemos eliminarlo. Lo que debemos hacer es crear condiciones para el acercamiento por encima de él, a pesar del ego que nos separa.

Calmar el deseo de recibir

Debemos comprender que la ley de garantía mutua, que es el fundamento del amor al prójimo, no es todavía amor a Él.

Es solo una ley según la cual nos relacionaremos unos con otros de tal manera que todos tengan la sensación de que no les falta de nada.

Realizamos correcciones en el deseo de recibir, proporcionamos tal compensación que este deseo está en restricción. No estalla en una persona y no exige su llenado. Una persona se conforma con que tiene todo lo que necesita vitalmente porque recibe cierta corrección y la influencia correspondiente de otras almas: «No te preocupes, nosotros cuidamos de ti, no te faltará de nada».

Y entonces cada persona queda libre para desarrollar su Kelim de otorgamiento, es decir, el Kelim de amor al prójimo.

La garantía mutua es solo la mitad del estado. Es necesaria para calmar el deseo de recibir y orientarlo gradualmente hacia el servicio al prójimo, hacia el amor a él. Pero éste es el trabajo que viene después de la garantía mutua. Y cuando empezamos a comprometernos en el amor al prójimo, entonces a través de esto alcanzamos la equivalencia de cualidades con el Creador.

Un axioma simple

Pregunta:

¿Nuestra única elección es la intención?

Respuesta:

Por supuesto, una intención se llama acción.

Pregunta:

La intención puede ser recibir u otorgar. Pero cuando se recibe, se reciben golpes. Entonces, ¿Cómo podemos elegir una dirección?

Respuesta:

Nuestra elección no es ir en la dirección correcta, sino fortalecernos e ir en la dirección correcta no con ayuda de golpes, sino por importancia.

Tarde o temprano, irás en esa dirección. Hoy también estás progresando, pero cada vez es a causa de los golpes. Existe otra posibilidad de avanzar con la ayuda de una importancia cada vez mayor.

¿Cuál es el propósito de la creación? Deleitar a las creaciones. ¿Qué debe hacer la creación? Alcanzar el propósito de la creación. Es decir, para el Creador, la meta es complacer a sus creados y tú debes llegar a ese mismo punto. ¿Cuándo llegarás a este punto? Cuando tu actitud sea la misma: «deleitar a sus creados». ¡Es muy simple!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *