Es imposible escapar de los golpes. Todo nuestro aprendizaje se basa en cómo superarlos. Aunque todos estos estados están predeterminados, aprendemos a transitar el camino con consciencia y disposición, de modo que, incluso en circunstancias diferentes, preferimos aprender sobre nosotros mismos y cómo nos oponemos al Creador.
En otras palabras, queremos recorrer el camino con plena consciencia. Y cuando lo hacemos,no experimentamos los golpes como sufrimiento. En cambio, los superamos con alegría.
Podemos sentir el dolor de la decepción, pero al mismo tiempo nos observamos desde fuera como si fuéramos un cuerpo tendido en una mesa de operaciones, listo para la cirugía y la corrección. Participamos activamente en nuestra propia corrección. Experimentar las dificultades desde esta perspectiva externa es una sensación completamente diferente. En lugar de soportar cada golpe a lo largo de 50 años, podemos superarlos en 10 minutos.
Las correcciones que de otra manera requerirían toda una vida de lucha en el mundo material, a través del sufrimiento (porque el sufrimiento también purifica el cuerpo), no son nada comparadas con las correcciones que hace alguien que estudia Cabalá.
Ni siquiera comprendemos lo que significa superar estas dificultades con plena consciencia. Lo que la humanidad ha logrado durante miles de años, lo que nosotros mismos hemos logrado a lo largo de muchas reencarnaciones, ahora puede completarse en una sola vida, en un gran salto hacia adelante.