El hombre y la mujer juntos dan origen a lo masculino y lo femenino, porque cada grado incluye ambos aspectos. Mediante su unión, producen el siguiente grado. En el siguiente grado, se produce de nuevo una división entre lo masculino y lo femenino, dos lados opuestos, «una ayuda contra Él», hasta que encuentran una corrección donde se aferran y mediante su adhesión, dan origen a otro grado, el siguiente estado. En cada nuevo estado al que entramos, descubrimos estos dos elementos opuestos de lo masculino y lo femenino, y comenzamos a unirlos.
Encontramos en nuestro interior los discernimientos llamados «mujer» (deseos femeninos). Corregimos estos deseos hacia la meta, que es un acto llamado «masculino». «Masculino» se refiere al Creador en nuestro interior, la parte otorgante. Creamos un Zivug entre ambos, dando así origen a su siguiente estado. En el siguiente estado, pasamos por el mismo proceso. Estas son las reencarnaciones internas que experimentamos. Podemos asistir a una lección durante unas pocas horas y pasar por miles de reencarnaciones, de generación en generación, de padres a hijos, y todo se realiza en nuestro interior.
Aclara qué fuerza nace en el baile, en el abrazo con tus amigos cabalistas
Pregunta:
Cuando cantamos y bailamos como lo hacía Rabash, ¿Eso también es una guerra contra la inclinación al mal?.
Respuesta:
Si, por supuesto, pero depende de lo que estés pensando, por qué estás bailando, y si tu corazón incluye a todos tus amigos. En otras palabras, aclara qué fuerza nace en este baile, en el abrazo con tus amigos, qué es lo que quieres lograr a través de él. Eso es muy importante.
Más información sobre Interconexión contra la inclinación al mal
Bailar es el trabajo interno más serio
En nuestras reuniones hay ciertas acciones en las que debo dejar de lado toda crítica y simplemente fusionarme con todos.
¿Cómo puedo lograrlo? Saltando y cantando con todos, como un niño, anulándome.
¡Esta actitud me conecta con el estado común y entonces obtengo la oportunidad de liberarme de las limitaciones y sentir algún tipo de aliento espiritual!
Nos parece un comportamiento frívolo, pero es solo porque no percibimos la espiritualidad en él. Después de todo, ¡esta es la Luz del infinito!
No podemos discernir nada en él con nuestras herramientas de percepción. Por eso parece inerte e inanimado. Pero todo depende de nuestro Kli (vasija) para que podamos ver toda la Luz espiritual de NaRaNJaY en él.
Todo lo que nace de una conexión, incluso lo más pequeño, ya se llama perfección.
Por eso es que es en esta forma que tenemos la oportunidad de captar alguna sensación espiritual, precisamente cuando estás saltando junto con otros.
Todas estas danzas nos llegaron de los grandes cabalistas, de Baal Shem Tov; Rabash también nos hizo bailar así.
No es solo frivolidad, en el baile hay una reflexión seria y un trabajo muy profundo. De repente, ya no lo deseas, y dentro de ti, pensamientos a favor y en contra se agolpan, generando terribles dudas. Pero sigues saltando.
Esto no es ningún tipo de meditación; no estás desconectado de la realidad. Todo el tiempo te enfrentas a la pregunta: ¿Qué estoy haciendo y por qué? ¿Qué me aporta? ¿Quién me impulsa a hacer esto y con quién estoy saltando? ¿Qué nos une?
Mientras bailas, estás realizando todo tu trabajo interno desde el principio hasta el final.
¡Esta danza te obliga a procesar todos los pensamientos posibles que van en contra de ella, en contra de la unidad que no quieres!
Tu mente se rebela constantemente contra ello y te ves obligado a hacer discernimientos internos.
Por eso bailar se convierte en un trabajo interior agotador. Sales del baile completamente agotado, no por el esfuerzo físico, sino por todos los discernimientos internos que has experimentado.
¡Bailas en tu interior, en tus ascensos y descensos! Y el hecho de que saltes hacia afuera es solo una forma de despertar estos estados internos.
Saltas físicamente, te elevas y caes; pero por dentro, ocurren muchos otros altibajos al mismo tiempo, ¡eso es lo que más importa!
Sin estas acciones externas no podrás lograr las internas. Una no puede existir sin la otra.
Por eso la danza se convierte en una herramienta única para el trabajo interior, y es por eso que el Baal Shem Tov y los primeros Jasidim cabalistas introdujeron estas tradiciones.

