Pregunta
El primer día de la convención, sentimos un mar de luz. Pero el segundo día, fue como si nos sumergiéramos en algún lugar y perdiéramos la noción de arriba y abajo, perdimos el equilibrio.
¿Qué necesitamos añadir para que fluya y nos una?
Respuesta:
Carecemos de oscuridad. No del vacío que todo el mundo siente como ausencia de pequeñas satisfacciones, sino de oscuridad real. La oscuridad es el sufrimiento del anhelo de revelar al Creador, el sufrimiento de estar desconectado del sentido de la vida, de su origen, de lo que debería ser.
Por un lado, toda la creación nos muestra cuán interconectada, perfecta y superior es. Por otro lado, cuando intentamos orientarnos, sentimos que no vemos nada en ella: ni principio ni fin, una completa desorientación.
Esta es, en realidad, la mejor sensación, surge en nosotros a cada instante que avanzamos hacia el dominio del espacio espiritual, hacia la revelación del Creador. A cada instante sentimos que nos acercamos a Él o que nos alejamos, que caemos y nos sumergimos en la oscuridad.
Si ayer sentiste un «océano de Luz», hoy sentirás lo contrario, y no igual, incluso peor. Esto se repetirá cada vez, los descensos serán más bajos, y los alcances, en consecuencia, más altos.
Tenemos que acostumbrarnos a movernos en la oscuridad y en la desorientación porque es precisamente eso lo que nos ayuda a liberarnos completamente de direcciones, pistas, y definiciones egoístas.
Cuando nos desorientamos en nuestros parámetros, direcciones, y sentimientos habituales, cuando no comprendemos ni sabemos nada, cuando experimentamos una sensación de pérdida y quizás incluso de oscuridad, debemos reconocer que este es el comienzo de un nuevo nivel.
Se nos da la oportunidad de elevarnos en esta oscuridad para ver la Luz, al Creador, a través de ella. Esto es una gran ayuda para nuestro progreso.
Debemos sumergirnos en este estado de oscuridad y desde él revelar la Luz.
Ese es nuestro trabajo. De lo contrario, nunca revelaremos al Creador; lo haremos desde el estado opuesto a Él.
La fuerza de la corrección de acuerdo a la Cabalá
Pregunta:
¿Podemos decir que los grandes cabalistas que crearon la conexión entre el Creador y la creación y escribieron libros para nosotros crearon un método llamado Torá?
Respuesta:
Estos grandes cabalistas escribieron libros para nosotros. Pero, en realidad, no son libros, es la revelación de la conexión entre ellos y el Creador. Nos dieron la oportunidad de comprender esta conexión a través de letras y palabras escritas en hojas de papel y así podemos participar de ella.
Después de todo, ¿qué es un libro y las palabras escritas en él? No sé qué es. Es como un bebé tocando algo. Los cabalistas lo hicieron de tal manera que cuando entro en contacto con un libro y quiero conectarme con ellos a través de él, ya utilizo esta fuerza que crearon al conectarme con los demás.
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Es cierto que, al hacerlo, crearon la Torá. Después de todo, en realidad, la Torá fue entregada para corregir el egoísmo precisamente a través de estos cabalistas y almas especiales que nos prepararon esta oportunidad: la conexión entre ellos. Si no hubieran actuado, no habríamos podido lograr la corrección, conectarnos, despertar la Luz que regresa a la fuente.
Después de todo, opera una ley física simple: si tienes la cualidad de otorgamiento, la Luz brilla sobre ti; si no tienes la cualidad de otorgamiento, no hay Luz en ti.
Es necesario comprender que sin revelar la sabiduría de la Cabalá en los libros, sin estudiarla, una persona no podrá despertar la Luz que regresa a la fuente. Puede establecer conexiones con otras personas para construir su hermoso mundo, pero no recibirá la fuerza de la Luz, la fuerza de la corrección. Debe estar conectado a un sistema que utilice libros verdaderos, un grupo, una comprensión y una conexión según las recomendaciones de los cabalistas. De lo contrario, es imposible alcanzar la corrección.
Despertar la luz Atraer la luz Superior

