Nadie lo tiene claro. Este es precisamente el punto en el que alcanzamos el descanso absoluto.
Otra forma de expresarlo es que confío en el gobierno del Creador. Él gobierna todo, incluyéndome a mí, cada momento de mi existencia y, de hecho, todo el universo y todos los que lo habitan. Por lo tanto, no tengo nada de qué preocuparme. ¿Quiero interferir en Su corrección, en Su gobierno, en Su control sobre todo esto? No.
Si no es así, entonces siéntate tranquilamente y sigue con tu vida.
Es que no habrá ninguna diferencia entre tu existencia actual y la que tendrás después de decidir de qué manera debes existir.