Pregunta
¿Acaso nuestro grupo mundial aún no ha atravesado el muro de hierro que nos separa a nosotros y al mundo entero de la Cabalá?
Respuesta:
El hecho es que atravesar el muro de hierro significa adquirir la propiedad de el otorgamiento completo. Pregúntate a ti mismo si ya te encuentras en ese estado.
Hay personas entre nosotros que realmente están rompiendo este muro, hay quienes lo han roto y hay quienes están en camino de hacerlo, algunos más cerca y otros más lejos.
Cada uno de nosotros debería sentir que solo queda un esfuerzo más para atravesar el muro de hierro. Más allá hay muchos otros pasos, y cada vez una persona sentirá como si lo estuviera atravesando de nuevo. Pero todos los pasos posteriores se dan dentro de esta escalera espiritual, dentro del mundo Superior, ya en la cualidad de otorgamiento, desde un pequeño nivel de otorgamiento hasta uno cada vez mayor. De acuerdo con esto, se revelan un incremento y más conexiones internas de todo el mundo y de uno mismo con él. Una persona siente que contiene a todo el mundo.
De hecho, todo está dentro de nosotros. A veces, cuando miras el cielo estrellado por la noche, de repente sientes el deseo de tenerlo todo dentro de ti; quieres abrazarlo todo. En verdad, todo eso eres tú, y como resultado, no solo sientes las estrellas dentro de ti, porque eso es una parte muy pequeña de nuestro mundo, sino todo el universo, por no hablar del mundo Superior.
Así puede ir Rompiendo el muro de hierro en el corazón
El alcance más íntimo
El Creador es mi cualidad corregida. El Creador se revela dentro del ser creado y, por lo tanto, en hebreo se le llama «Bo-ré», «Ven y ve».
Debo alcanzar mi estado corregido, mi yo corregido; veré mis cualidades corregidas y las llamaré «el Creador».
Revelo al Creador solo dentro de mí mismo, dentro de mis vasijas de percepción corregidas. Fuera de mí mismo no siento nada. Percibo toda la realidad, todo lo que existe, dentro de mí, en mis sensaciones. Por lo tanto, El Libro del Zóhar dice que todos los mundos y todo lo que los llena, incluido el Creador, están dentro de una persona. Porque solo él los siente dentro de sí mismo. Solo me parece que todo está fuera, más allá de mí.
Esta ilusión se da a propósito: a través de la tensión entre la sensación de «fuera» y «dentro», adquiero la capacidad de ver el mundo, a mí mismo y al Creador tanto desde fuera como desde dentro, y soy capaz de percibir la creación como Él lo hace: antes de la creación, durante la creación y después, en futuros «superestados».
La percepción espiritual se basa en el sentimiento de los deseos de «otras personas», que yo atribuyo a mí mismo con el deseo de otorgarles y amarlos. De esta manera, mi deseo crece. Y en la medida en que me uno a otros deseos, revelo una realidad cada vez más amplia.
En nuestro mundo, revelamos el mundo de Asiyá, porque cada persona está encerrada dentro de sí misma, dentro de su propio deseo, y por lo tanto egoísta.
Si comienzo a conectarme con un grupo, con deseos similares a los míos en su anhelo por el Creador, entonces, en la medida de esta conexión, revelo el mundo de Yetzirá. Me he unido hasta cierto punto con el entorno en un solo deseo, y dentro de él revelo la medida de otorgamiento que he alcanzado, que se llama «El Creador».
Los fenómenos que revelo dentro de mi deseo corregido se llaman Luz, y su fuente más profunda, El Creador. Entonces, un deseo egoísta mayor, mi «yo», se revela en mí. Y por encima de él, en mi esfuerzo por unirme al grupo, alcanzo el mundo de Beriá.
De esta manera revelamos los cinco mundos. Baal HaSulam escribe en la «Introducción a la sabiduría de la Cabalá» que todos los mundos están dentro de una persona. Por lo tanto, la sabiduría de la Cabalá es la revelación del Creador al ser creado, dentro del ser creado, en sus deseos corregidos (órganos de percepción).
Al revelar la cualidad de otorgamiento, también alcanzamos Su fuente, Su origen. Este alcance más íntimo es lo que llamamos El Creador.
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