Pero, ¿de dónde vinieron? ¿Qué hizo que se encontraran y dieran a luz precisamente a esos hijos? Todo esto estaba originalmente implícito en el potencial, pero esta información nos está oculta. Aunque hay «videntes» que afirman revelar y predecir acontecimientos futuros.
Las formas futuras ya existen y, en principio, pueden revelarse. Pero se ocultan a las personas para no privarnos del libre albedrío. El conocimiento del futuro nos convertiría en robots. Para evitar que actuemos de manera automática, se nos oculta el futuro.
La evolución no puede avanzar correctamente si desconoce la forma siguiente. La evolución no se guía por condiciones temporales de lo que es mejor o peor en una situación dada, como suponen los científicos. La ciencia solo puede revelar cambios mecánicos y biológicos, es decir, aquellos que ya se han materializado, pero no las causas potenciales que provocaron esos cambios.
La Cabalá, sin embargo, revela estas causas potenciales y explica hacia dónde se dirige el desarrollo y cuál será su forma futura. Por lo tanto, para comprender los mecanismos internos de la evolución, es necesario estudiar la sabiduría de la Cabalá.
Entonces aprenderemos por qué se creó la materia de este mundo y qué formas debe atravesar a medida que se materializa a partir de su potencial inicialmente implícito. La Cabalá nos permite comprender todo lo que sucede con nuestro mundo y con nosotros: todo lo que fue y todo lo que será.
La desaparición de las especies no es destrucción, sino un cambio de formas. Algunas formas nacen y existen durante un tiempo determinado para dar lugar a formas más avanzadas. Entonces, la forma anterior sigue viviendo dentro de la forma más avanzada que surgió de ella.
Y dentro de nosotros también hay pequeños «dinosaurios». No importa que se hayan extinguido hace 66 millones de años, porque nuestra memoria lleva información desde el principio mismo del universo, miles de millones de años antes de nuestro tiempo.