La ley del equilibrio entre el bien y el mal

Ha llegado el tiempo de que nosotros por fin entendamos y simplemente tallemos esto dentro de nosotros: Según el grado en que exista el mal, en esa misma medida hay bien, y según el grado en que haya bien, en esa misma medida hay mal. Debemos respetarlos y valorarlos a ambos, aceptarlos con gratitud y besar la vara que nos golpea y a aquellos que nos odian. Solo debemos saber cómo equilibrar nuestros estados y anhelar siempre una dirección de mayor equilibrio, la conexión con el Creador.

Alguien que no entienda este principio se encuentra en una sola línea. Estos son aquellos que viven en nuestro mundo en el que todos se atraen hacia el bien y huyen y se esconden del mal. Y la vida de los cabalistas es aceptar el mal así como el bien, como un componente obligatorio, y se relacionan con ambos como algo que proviene del Creador. Y nosotros solo tenemos que equilibrarlos para que tanto el bien como el mal sean completamente equivalentes para nosotros.

 

La persona está obligada a estar agradecida y a bendecir el mal como el bien, porque entiende que ambos vienen solamente para elevarla a un nivel espiritual más alto. Y no hay otra razón para la existencia del mal, sino solo hacer posible que la criatura exista; porque si solo existiera el bien, no podríamos discernir, porque el bien es el Creador. Con el fin de sentirlo a Él, primero debo estar compuesto por una naturaleza opuesta, por la fuerza que es opuesta a Él, es decir, por el mal.

 

Entonces, entre mi mal y Su bien, yo ensamblo un punto llamado el punto de adhesión. Y así es como llegamos al estado de equilibrio, y el equilibrio se logra de manera precisa en la conexión entre nosotros.

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