El desarrollo de la humanidad conduce al crecimiento del egoísmo, del individualismo y del deseo de ganar lo más que se pueda, a expensas de los demás. Al mismo tiempo, el mundo moderno lucha por la integración; y por consiguiente, ya sea que lo queramos o no, tenemos que avanzar hacia la conexión y la integración mutua entre todos.
Pero no lo hacemos así y se hacen una suerte de fracturas. Por un lado, el mundo avanza en el desarrollo tecnológico y económico; y por otro lado, no hay desarrollo social correspondiente. Resulta que nosotros mismos creamos todos los problemas que surgen en la sociedad moderna.
Esta discrepancia nos conduce a crisis, conflictos y combates que conllevan el peligro de escalar a una guerra mundial. Por lo tanto, tenemos que reconocer nuestra naturaleza y la forma de la dirección egoísta de su desarrollo. En lugar de eso, no nos importa corregirla y tratamos cada vez peor a los demás. No podemos detener nuestras constantes discusiones, competencias e incluso, peleas.
Así que, no es de sorprender que no consigamos mejorar nuestras vidas. A fin de cuentas, no corregimos la humanidad, no damos a los hijos la educación ni el entendimiento apropiados del tipo de sociedad y del mundo en el que viven y hacia qué dirección deben desarrollarse.
Somos completamente indiferentes al desarrollo de la sociedad humana, año tras año e invertimos solo en el desarrollo de la tecnología, en teléfonos móviles y computadores. Pero, simplemente es una pena ver el tipo de información con la que llenamos estos medios modernos de comunicación y cuán degradados estamos.
Podemos crear microprocesadores que ya operan a frecuencias de varios gigahertz, que facilitan nuestra conexión.
Pero al mismo tiempo, nuestra separación está creciendo en proporción directa.
¿Cómo podemos esperar que ese “avance” de nuestro mundo, llegue a una buena vida? Con todo el poder adquirido en la economía y las finanzas, todo nuestro mañana, toda nuestra existencia futura, está en duda. Esto muestra cuán débiles somos, cuánto no entendemos lo que significa lo que tenemos en nuestras manos y cómo podríamos mejorar el mundo, si estableciéramos una conexión entre nosotros. Este es nuestro único problema.
Es necesario cambiar el sistema de educación, para cambiar la naturaleza de la persona, con el fin de que no llegue solo a adquisiciones materiales, sino que vea una gran ventaja en el acercamiento de las personas y que juntas realicen la construcción de una sociedad buena, más misericordiosa y correcta. Por ahora, no estamos edificando dicha sociedad y no estamos enseñando esto a nuestros niños.
De gran interés: Lograremos la paz y el amor en la humanidad
