Así fue con Abraham cuando sacó a 5,000 personas de Babilonia y organizó su primera sociedad cabalística. Es decir, se trataba de una sociedad espiritual en la que las personas se trataban entre sí como iguales, aunque todos fueran diferentes, y todos se preocupaban sólo por los demás y por la sociedad, pero no por sí mismos. En principio, este era su ideal