Si una persona se siente superior a los demás, no puede estar en un estado espiritual. Esto contradice las cualidades del mundo superior.
Si la luz superior influye en él, se siente inferior a los demás, en deuda con ellos, y los trata como un padre trataría a su hijo porque el hijo es la figura central y el padre se ocupa de él, y toda la atención del padre se dirige a él.