No, ¡nunca! Nunca una acción equivocada te llevará a la corrección. Pero si haces lo correcto, encontrarás un error en el camino, que corregirás y avanzarás más.
Este error no será un error, sino una dirección aún más refinada. Con la ayuda de los errores, cada vez se te abre una resolución mayor. Te centras cada vez más en el objetivo.