Imagina que ahora tenemos la oportunidad de acercarnos más que de costumbre y de atraer al Creador. Pídele y pídele que se una a nuestra conexión también.
Nos gustaría que nuestra conexión sea absolutamente buena, mutua en forma y contenido para que el Creador pueda revelarse plenamente en ella y disfrutar de lo que le ofrecemos.
Y percibiríamos su revelación en nosotros como la Shejiná, como una revelación absoluta, oportuna y placentera de sí mismo a sus creaciones. Por eso nos creó.