Tal vez esa presión ayudaría tanto a hombres como a mujeres, pero esto no libera a las mujeres de trabajar entre ellas, deben llegar a la conexión entre sí, a la conexión con el Creador y desde su conexión, volverse hacia los hombres y obligarlos a unirse también.
Si las mujeres elevan su MAN común, la oración, será una fuerza enorme. ¡Enorme!