¿Qué nos falta para equilibrar la fuerza del mal con la fuerza del bien?
Respuesta:
Nos falta sentir al Creador acercándose más a nosotros y siendo revelado entre nosotros. Luego esta fuerza nos gobernará y seremos totalmente distintos —amables, responsables y empáticos mutuamente, como un hombre con un corazón.