Lo principal es no revelar al exterior lo que hay en tu corazón, en tu alma. El hecho es que, si lo guardas dentro, poco a poco podrás combatirlo.
Y si hablas de ello en voz alta entonces se escapa de tu control y no vuelve, dejas que tus pensamientos se vayan al espacio. Además, al hacerlo, puedes perjudicar a los que están cerca.