Las intenciones egoístas para el propio beneficio, no para el beneficio de los demás.
Cualquier acto en la espiritualidad, es medido y sopesado solo por su intención: ¿Por qué lo hago, para quién o para qué? Por lo tanto, tenemos que estar en constante intención de hacer todo nuestro esfuerzo para favorecer la conexión de todas las criaturas, en una buena relación con el Creador.