Querido Michael Laitman:
Los problemas nos han vuelto a unir. Nuevamente confiamos en que el pueblo está unido, venceremos a cualquier enemigo, podemos, somos fuertes y defendemos nuestra patria. Estoy de acuerdo con todo esto, pero ¿dónde está ahora el Creador, aquel del que sigue hablando? ¿O se da a entender que Él está dentro de nuestra unidad?
Mi Respuesta:
Podemos decir que estamos cerca de la desgracia. Son nuestros enemigos quienes nos han silenciado unos respecto a otros.
Pregunta:
¿Quiere decir que aún queda mucho trabajo por hacer?
Respuesta:
¡No solo hay que hacer eso, tenemos que hacer el trabajo! Nos vimos obligados a olvidarnos de algunas disputas internas. Pero debemos entender que debemos trabajar seriamente en un error. El error es el odio mutuo, revelado en nosotros por el Creador que lo despierta específicamente para que le pidamos que haga la paz y el amor entre nosotros.
Pregunta:
¿Aún tenemos que llegar a esto?
Respuesta:
¡Por supuesto! ¿Y venir de qué manera? Tenemos que reconocer y sentir que existe un rechazo y un odio mutuos entre nosotros. Tenemos que superarlo.
¡Este trabajo es constante! No es algo que vaya a pasar en un par de semanas y ya está. Este odio no desaparecerá. Hemos alcanzado un nivel de conexión entre nosotros que se llama odio mutuo. Tenemos que reprimir desde arriba con nuestro amor mutuo. Es a través del odio que podemos alcanzar el amor.
Pregunta:
Acaba de decir algo muy interesante. ¿Es este un nivel de odio? Este nivel ya es muy alto. ¿El amor debería tener el mismo nivel?
Respuesta:
Debería estar aún más, por encima del odio.
Este amor no está listo y no está ahí para que puedas tomarlo y reemplazarlo uno por otro. ¡Debe nacer de nosotros! Precisamente, en dolores de parto tan graves. Creo que no es fácil, este trabajo es para muchos años más.
Pregunta:
Ahora todo el mundo piensa y habla, de la victoria. Por favor, digame ¿a qué llama victoria?
Respuesta:
Me refiero a la victoria de una persona sobre sí misma. Cuando uno se da cuenta de que para ganar debe derrotarse a sí mismo porque además de él solo existe el Creador. Aquí nada puede ser de otra manera.
Lo único que necesitamos es comprender que siempre nos hemos comportado incorrectamente. Ahora es el momento de aceptar, darse cuenta y admitir quién tiene la culpa.
Somos nosotros. Al odiarnos unos a otros, nos hemos llevado a nosotros mismos y al país al hecho de que no puede existir de esta manera. Debemos dar una respuesta clara a esto y proceder con lo que debemos hacer para que este país sea judío y viable.

