Elévate por encima del egoísmo

Por su camino pasó una persona que era muy fea. Le dijo: “Hola rabino”, pero él no respondió. Le dijo: “Qué feo es ese hombre, ¿todos los habitantes de tu pueblo son tan feos como tú?” Él respondió: “No lo sé, pero ve y dile al artesano que me hizo: ‘Qué fea es esta vasija que has hecho’” (Baal HaSulam, Shamati 56 “La Torá se llama indicación”).

No estamos hablando de manifestaciones externas de una persona sino de sus cualidades internas. La fealdad es una de las expresiones del egoísmo humano. La Torá nunca habla de fealdad externa, solo de fealdad interna, que necesita ser corregida.

Comentario:

Cuando veo la fealdad desde afuera y quiero corregirla, me sorprendo pensando que me justifico más de lo que me esfuerzo por mi propia corrección.

Mi respuesta:

Así es como se manifiesta nuestro egoísmo. Por tanto, sigue aprendiendo y poco a poco aguantarás cada vez menos el hecho de que ves el mundo como malo. Al contrario, te verás a ti mismo como malo y al mundo más o menos corregido, normal, bueno y amable.

Invierte en la decena, acércate a ella y rápidamente obtendrás respuestas completamente diferentes del Creador.

La verdadera corrección es que te sientes cada vez más apegado al grupo y estás dispuesto a trabajar y vivir por el bien de tus amigos.

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