Mi consejo es seguir buscando, corriendo, gritando, preguntando y aconsejando al Creador qué hacer.
Admitirle que no me gusta Su gobierno y luego, eventualmente, tratar de alcanzar un estado en el que esté de acuerdo con su gobierno y no intentar hacer nada, no porque se me hayan acabado las fuerzas, sino simplemente porque entiendo que no puedo pensar, de cualquier cosa nueva y todo lo que he experimentado y sentido me fue dado por el Creador para ayudarme a relajarme por completo y dejar mi control del mundo. Y ese es el final.