Sí. Por lo tanto, todo nuestro trabajo en el mundo corpóreo es darnos cuenta de que la recepción va en contra de la ley Superior de la naturaleza, en contra del Creador y el otorgamiento, la unificación mutua es para Él, para su bien.
En principio, en cada creación y naturalmente, en cada persona hay una chispa de inclinación hacia el otorgamiento. De lo contrario, no podríamos existir.